Su creación es atribuida al escritor, orador y político anglo-irlandés, muy famoso e influyente en su época, Edmund Burke http://www.alleanzacattolica.org/idis_dpf/spanish/b_edmund_burke.htm (1729-1797), dando con ella una prueba casi profética de perspicacia política, ya que en aquel momento la prensa no había logrado, ni siquiera en Inglaterra, el extraordinario poder que alcanzaría más tarde en todos los países libres.
Tras el poder ejecutivo, legislativo y judicial se encuentra el cuarto poder: la información, que tiene como informar y buscar como objetivo que llegar a toda la sociedad, ha sido capaz de atraer opinión, un elemento que defiende diversas posturas e ideologías, un elemento que incide en la manera de pensar inconscientemente.
Tras el poder ejecutivo, legislativo y judicial se encuentra el cuarto poder: la información, que tiene como informar y buscar como objetivo que llegar a toda la sociedad, ha sido capaz de atraer opinión, un elemento que defiende diversas posturas e ideologías, un elemento que incide en la manera de pensar inconscientemente.
Con esta expresión solía designarse a la prensa, en alusión a la extraordinaria influencia que ésta ejercía en los años previos a la Revolución Francesa, hasta la llegada de los todavía más poderosos medios de comunicación; TV, radio, Internet, etc.
Hoy en día no toda la información que nos llega a través de los medios es fiable, sobretodo aquella que denominamos “prensa amarilla” en la que se dan preferencia a los escándalos, la mayoría ficticios, para conseguir lectores, asimismo algunos diarios defienden posiciones políticas o económicas, aparentando, en principio, ser neutrales. Una vez descubierto el valor extraordinario de la prensa, todos los representantes tratan de aprovecharla en su servicio, pero llegó el momento en el que el instrumento se hizo superior a sus manipulaciones. Todo ello da lugar a que se creen asociaciones de vigilancia continua para prevenir el abuso que se ejerce desde el cuarto poder, estas asociaciones luchan contra la manipulación de la información, contra el engaño que se pueda desempeñar a través de los medios de comunicación.
En resumen la información presente tanto en la prensa como en radio, televisión e Internet se ha convertido en un elemento de posible manipulación en cualquier sitio del mundo, que no puede ser controlado por ninguna ley y no conoce límites, hablamos del cuarto poder.
El poder, está considerado como un elemento con capacidad para tratar de persuadir y de influir sobre la ciudadanía gracias a que posee los resortes socioeconómicos e informativos para ello. Por consiguiente tanto el poder político como el económico es el poder que emana de un sistema concreto: la información. Este poder real lo forman grandes empresas de las finanzas, las telecomunicaciones, la información... de una forma explícita, clara; pero también existen otras presentes de forma implícita, supuestas empresas accionistas que se ven beneficiadas a través de los medios a los que respaldan.
Al hablar de poder e información hay que interrelacionar tres conceptos: información, periodismo y publicidad. Cuando en el mundo de la información se dan intereses publicitarios, la libertad del periodista y del creador disminuye, lo que es un obstáculo para que reconozcamos la existencia de una publicidad correcta, informativa, veraz y no agresiva.